El aula no es solo un lugar donde se transmiten contenidos;
es, ante todo, un espacio de cuidado. Con la implementación de la Ley Lucio
(N° 27.709) en Argentina, ese deber de cuidado que los docentes ejercemos
por vocación hoy se consolida como una responsabilidad ética y legal
ineludible.
A lo largo de mis 17 años en el sistema educativo, he visto
cómo los lenguajes —ya sea a través de una radio escolar o una pantalla— son el
canal donde los chicos expresan sus miedos y esperanzas. Por eso, la
"observación activa" que propone la ley no solo debe ocurrir en el aula,
sino también antes y después del colegio, incluso en el entorno digital.
¿Qué implica la Ley Lucio para nosotros como educadores?
No se trata solo de conocer la normativa, sino de
desarrollar la capacidad de detección temprana. Aquí tres puntos clave
para nuestra labor diaria:
- La
escucha como herramienta de protección: A veces, un cambio de conducta
en el aula o un comentario son señales de alerta. Debemos ser receptores
sensibles.
- Corresponsabilidad:
La ley nos recuerda que no estamos solos. Somos parte de un sistema que
debe actuar de forma articulada (escuela, salud, justicia).
- Alfabetización
y Ciudadanía: Siempre sostengo que la
tecnología debe ser un puente. Proteger a la infancia hoy también
significa enseñarles sobre privacidad, seguridad y respeto en la red.
"Nuestra misión es garantizar que el aula sea el
lugar más seguro que un niño pueda habitar."
Si sos docente y querés aprender sobre la Ley Lucio, te
invito a nuestra capacitación. Como docentes y padres, nuestra mejor
herramienta es estar informados y capacitados.
Consultanos al 3571681075
Victor Cabral
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